Ecosonogramas en el embarazo

Ecosonogramas en el embarazo

El uso extendido de esta herramienta tecnológica nos ha permitido a los médicos hacer diagnósticos oportunos de ciertas enfermedades fetales y en algunos padres ha sido posible que conozcan como luce su bebé antes de nacer. Sin embargo frecuentemente se cuestiona sobre la seguridad para el feto y aunque se ha demostrado que no produce daño directo en el bebé si se han emitido guías para maximizar su uso. Es importante primeramente entender cómo funciona. El transductor del equipo de ecosonograma emite ondas de sonido a frecuencias no audibles para el humano, muy parecidas a las que emiten delfines o murciélagos, es por eso que también se conoce como ultrasonido. Estas ondas de sonido rebotan mejor en ciertos tejidos que en otros, por ejemplo, el agua es un gran conductor (por eso se pide que en el primer trimestre la mujer acuda al estudio con vejiga llena), mientras que el aire no permite una buena transmisión. Las ondas que chocan con los tejidos del bebé rebotan de nuevo al transductor y este las traduce en la imagen que vemos en pantalla.   Es por este motivo que podríamos decir que los ecosonogramas son seguros al tratarse de sonido y no ondas electromagnéticas o radiantes, sin embargo, se ha demostrado que la exposición prolongada a este tipo de ondas puede sobrecalentar los tejidos, es por eso que no se recomienda para uso prolongado. Así mismo se ha recomendado que no se utilice el Doppler durante el primer trimestre del embarazo ya que genera mayor cantidad de calor.   usg en pancita   Entonces ¿Cuántos ecos es recomendable realizar durante el embarazo?   Decir un número exacto es erróneo ya que cada embarazo es diferente y el número de ecos lo determinarán diversos factores médicos y hasta personales. Aquí les enunciamos algunos criterios a tomar en cuenta:  
  • Los ecos durante el primer trimestre son los más confiables respecto a el establecimiento de la edad gestacional ya que únicamente varían con +/- 5 días, no así los de segundo trimestre que pueden varías hasta por 1 semana y los de tercer trimestre por hasta 2 semanas. Un eco en primer trimestre nos ayuda a detectar latido cardiaco y estimar con buena precisión las semanas de embarazo.
  • Los ecos al final del embarazo nos muestran entre otras cuestiones la cantidad de líquido amniótico, el estado de la placenta, la presencia de circulares de cordón a cuello y el peso fetal estimado (que tampoco es exacto y puede variar hasta por +/- 500 gr), si bien algunas veces la alteraciones de estos parámetros pueden llevarnos a realizar cesáreas innecesareas, siempre nos ayudan a estar alerta en caso de que algo no esté del todo bien.
  • Los estudios mensuales nos ayudan a llevar una curva de crecimiento fetal, de esta manera podemos investigar enfermedades maternas o fetales asociadas a macrosomia (bebé grande) o restricción del crecimiento (bebé pequeño).  Estos mismos ecos nos pueden mostrar aspectos médicos como malformaciones fetales, alteraciones en el líquido amniótico o en la placenta y también son útiles para conocer el sexo del bebe y resultan recreativos para algunos padres al ver como luce su bebé y cómo se mueve.
  En base a lo anterior podemos decir que realizar un estudio mensual no resulta dañino para el bebé, sin embargo habrá padres que prefieran exponerlo lo menos posible, en estos casos la recomendación sería realizar un eco por trimestre para cubrir todos los puntos en los que esta tecnología nos puede ayudar. Lo importante es que hables con tu ginecólogo sobre tus dudas y preocupaciones para que juntos puedan determinar la cantidad de ecosonogramas útiles durante tu embarazo.   Dra. Fátima Guzmán

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Dra. Fátima