Estar embarazada no implica comer por dos, más bien se trata de ingerir los nutrientes que se hacen necesarios durante la gestación. Llevar una dieta equilibrada tiene como resultado un embarazo saludable y a feliz término.

Aprender a alimentarse adecuadamente es una tarea que lleva años de práctica, sí ¡años! Pero no te preocupes si no tienes experiencia en el tema de la alimentación, el embarazo es buen momento para comenzar.

Lo primero que debes saber es que dieta no significa comer menos, sino comer balanceadamente, por lo tanto una mujer embarazada SI puede hacer dieta, siempre supervisada por un experto y tomando en cuenta que el objetivo no será la reducción de peso sino los aportes necesarios de energía para la madre y el bebe.

También es importante conocer los tres principales nutrientes que brindan energía y que alimentos los contienen para de esta manera tener una mejor visión sobre nuestra alimentación.

Hidratos de carbono.

Son la principal fuente de energía para el organismo. Deben satisfacer las necesidades de la embarazada y las del bebé que está creciendo. Se dividen en: simples (azúcares y dulces) y complejos (cereales y derivados, pastas, pan, galletas y legumbres). Eso sí, los hidratos de carbono simples se deben controlar en la segunda mitad del embarazo, por el aumento de peso y el desarrollo de diabetes gestacional.

Proteínas

Durante la gestación la cantidad de proteínas debe aumentar ya que no sólo cubre tus necesidades sino que además, son la materia prima a partir de las cuales se formará el feto. Son necesarias para el crecimiento y desarrollo de tu bebé. Aportan aminoácidos esenciales para la construcción de nuevos tejidos. Aseguran que las enzimas, hormonas y anticuerpos funciones de manera efectiva. Los contienen alimentos como lascarnes, la leche, el huevo y las leguminosas.

Grasas

Almacenamiento de energía corporal. No deben suprimirse pero sí limitarse y hacer una buena selección ya que existen grasas “buenas” (sobre todo aquellas de origen vegetal y los famosos omegas) y grasas “malas” (como las de origen animal y las contenidas en alimentos procesados). Son indispensables para la formación de las membranas celulares del feto.

Existen también las vitaminas y minerales, pero estas son sustancias no proporcionan energía y por tanto no influyen en el peso de la mujer embarazada. Sin embargo es indispensable su consumo en cantidades adecuadas ya que cada una de ellas interviene en diferentes procesos del organismo, desde la formación de hueso hasta la correcta coagulación de la sangre.

Una vez conociendo lo anterior podremos decirte que la alimentación de la embarazada durante los primeros 3 meses de embarazo no varía en relación a sus necesidades calóricas de cuando no lo estaba. A partir del segundo y tercer trimestre la calidad deberá ser la misma pero en cantidades ligeramente mayores, muchos nutriólogos recomiendan fraccionar la dieta en 5 comidas en vez de solo dar 3, para disminuir las molestias causadas por la disminución de la capacidad gástrica y la motilidad intestinal (agruras, nauseas, reflujo, etc.)

El plato del buen comer también aplica en la mujer embarazada para lograr un consumo balanceado de carbohidratos, proteínas y grasas. La recomendación general es consumir abundantes frutas y verduras, suficiente cantidad de carbohidratos complejos y leguminosas y poca cantidad de carnes, huevo y lácteos. Evita azúcares simples.

Recuerda que cada mujer tiene sus propias necesidades de acuerdo a su peso, a su actividad física y a las características de su embarazo, por eso si deseas una orientación personalizada la recomendación es acudir con tu nutriólogo para que diseñe tu dieta ideal durante el embarazo.

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Dra Fátima Guzmán