Enfermedades más comunes en el embarazo

Todos los cambios que sufre nuestro cuerpo durante el embarazo nos dejan expuestas a presentar con mayor frecuencia ciertas enfermedades. Trataremos de resumir los problemas de salud más frecuentes, sus síntomas, cual es la forma de diagnosticarlos y su tratamiento.   Anemia La anemia más común en el embarazo es causada por deficiencia de hierro en la sangre. El hierro se encuentra unido a la hemoglobina de los glóbulos rojos de la sangre y su función principal es el transporte de oxígeno desde los pulmones a todo nuestro cuerpo. Durante el embarazo aumenta la cantidad de sangre circulante ya que la madre también se encarga de llevar oxígeno al bebe, por lo tanto, es necesario aumentar la cantidad de hierro que ingerimos en nuestra dieta para que nuestro cuerpo pueda sintetizar los glóbulos rojos necesarios a fin de cubrir las necesidades de oxígeno del feto. Cuando la ingesta es deficiente se presenta la anemia haciendo que la embarazada presente palidez de piel, cansancio extremo, taquicardia, y en casos graves puede afectar el crecimiento del bebe. Para evitar esta complicación se recomienda a todas las embarazadas complementar una dieta sana con hierro en tabletas, así como realizarse un examen de sangre en al menos 2 ocasiones durante el embarazo.  En caso de ser diagnosticada la anemia se tratará con hierro tomado o inyectado y en casos severos con transfusiones sanguíneas.   Infecciones de vías urinarias Durante el embarazo las infecciones urinarias se presentan muy frecuentemente, ya que los cambios hormonales y las alteraciones de las estructuras pélvicas hacen que las defensas de la embarazada sean insuficientes para atacar a las bacterias que colonizan la uretra que es la parte más baja del sistema urinario y de ahí estas bacterias suban hacia vejiga y en el peor de los casos hasta riñones. El famoso “mal de orin” es el principal síntoma, pero también se puede presentar dolor en abdomen bajo, micciones frecuentes y con sensación de no haber vaciado por completo la vejiga, orina con mal olor, coloración turbia, presencia de sangre, dolor de espalda o  fiebre. También hay ocasiones en los que no hay síntomas, y esto puede propiciar amenazas de aborto o parto prematuro. El diagnóstico se puede realizar por sintomatología, o por medio de un examen general de orina, el cual deberá realizarse en al menos 2 ocasiones durante tu embarazo. Cuando la infección es recurrente, no se quita a pesar del tratamiento o pone en peligro el bienestar de la madre y el bebe se solicitará un urocultivo con el cual se aislará la bacteria causante y se verá a que antibióticos es más sensible.   Infecciones vaginales   Los mismos cambios que predisponen a las infecciones urinarias hacen que en la mujer embarazada se observen con mayor frecuencia las infecciones en vagina. En este caso la mujer presentará desecho con mal olor, abundante y que le cause comezón, ardor o dolor en las relaciones sexuales. El diagnóstico se realiza predominantemente por sintomatología aunque en algunos casos los frotis vaginales, cultivos o incluso el Papanicolaou pueden ayudarnos a determinar si se tratan de hongos, bacterias, parásitos o más de uno de los anteriores. De acuerdo al tipo de infección será el tratamiento. Es importante mencionar que durante el embarazo se prefiere el tratamiento a base de óvulos vaginales ya que de esta manera evitamos exponer al bebe. Diabetes gestacional Las mujeres mexicanas tenemos una alta predisposición genética a padecer diabetes a lo largo de nuestra vida, y en particular los cambios hormonales del embarazo causan que aquellas mujeres con riesgo tengan más alteraciones en sus niveles de azúcar en la sangre durante esta etapa. Además de los síntomas ya conocidos como el aumento del hambre, la sed y mayor frecuencia urinaria, una mujer  con diabetes gestacional puede presentar aumento de peso importante, macrosomía fetal (que el bebe sea más grande de lo esperado) y polihidramnios (exceso de líquido amniótico), así como muerte fetal. Para evitar estas complicaciones es importante que se te realice la prueba de glucosa en sangre y en casos de mayor riesgo una curva de tolerancia a la glucosa. De resultar positiva es importante llevar una dieta adecuada y administrar insulina en los casos que la dieta no sea suficiente.  

Preeclampsia

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El Control prenatal adecuado nos ayudará a detectar oportunamente y así poder brindar el mejor tratamiento.

Esta enfermedad sigue siendo la segunda causa de muerte materna en el mundo y consiste en la presión arterial elevada que se presenta en la segunda mitad del embarazo. En ocasiones no causa síntomas, pero conforme avanza este padecimiento se presentan datos de vasoespasmo manifestados en la madre como dolor de cabeza, zumbido de oídos, alteraciones visuales, dolor en la boca del estómago o convulsiones. La única manera de detectar la preeclampsia es con la toma de la tensión arterial mínimo cada vez que se acuda al control prenatal. En caso de que se detecte una toma mayor a 140/90 se deberá confirmar el diagnóstico por medio de un examen de orina (ya que además hay presencia de proteínas en la orina) y se analizará que tan avanzada está la enfermedad con otras pruebas sanguíneas. La única manera de curar la preeclampsia es terminando el embarazo, por lo cual la edad gestacional del bebe será un factor determinante para decidir el tratamiento.       Quisimos presentar estas que aunque no son las únicas si son las enfermedades que con mayor frecuencia se presentan en los embarazos y pueden llegar a perjudicar a la madre y al bebe. El control prenatal adecuado nos ayudará a detectar oportunamente estas y otras enfermedades y así poder brindar el mejor tratamiento. Ante cualquiera de los síntomas descritos no dudes en acudir a tu médico.   Dra. Fátima Guzmán

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Dra. Fátima

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