El parto es el término del embarazo y el inicio de una nueva vida: la de tu bebe. El nuevo ser debe abrirse paso desde tu vientre en donde estuvo formándose, madurando y creciendo durante 9 meses hasta tus brazos donde los próximos meses adquirirá las habilidades para ser independiente.

Parto normal es aquel en el que el bebe se abre paso a través del canal vaginal para finalmente nacer por esta vía. Se trata de un proceso fisiológico, es decir normal, pero a la vez complejo ya que se requieren cambios importantes en el cuerpo de la mujer para lograr el nacimiento.

Médicamente comprende las siguientes etapas:
  1. Dilatación y borramiento: Estos términos se refieren a los cambios que ocurren en el cuello de la matriz, el cual se encontraba cerrado y grueso para evitar el parto antes de tiempo y durante las contracciones uterinas se adelgaza y se abre para permitir el paso del bebe a través de la vagina.

  2. Expulsión: Es el descenso del bebe y su paso hacia el exterior, para lo cual se requiere tanto las contracciones del útero como los esfuerzos de pujo de la mujer. Normalmente lo primero en nacer será la cabeza, posteriormente los hombros y finalmente el resto del cuerpo.

  3. Alumbramiento: Es el nacimiento y expulsión de la placenta.

 

Cada etapa del trabajo de parto tiene su duración y esta varía de mujer a mujer, incluso de un embarazo a otro en la misma persona. Por ejemplo: el trabajo de parto en una primeriza siempre dura más que en una mujer que ya ha tenido partos previos. También hay reportes de que las mujeres que se mantuvieron activas durante el embarazo tienen partos más cortos.

El parto natural es aquel en el que se respetan estas etapas con nada o mínima intervención por parte del personal médico. Esto requiere que la mujer asuma su papel protagónico en el trabajo de parto y que el médico, la doula, o la partera sólo estén presentes para acompañar y en su caso auxiliar para que todo se desarrolle con naturalidad. La embaraza protagoniza su propio parto al estar informada sobre estos aspectos y al aplicar técnicas de relajación, respiración, cambio de posturas y otras prácticas que sustituyen la aplicación de anestesia durante el trabajo de parto, lo cual será benéfico para el momento del parto en el que podrá realizar un esfuerzo de pujo más eficaz y tendrá mayor receptividad al momento de tener a su bebe por primera vez en sus brazos.

 

Como se puede ver, las ventajas del parto natural sobre la cesárea y otras intervenciones médicas como la aplicación de epidural, de fórceps, de medicamentos para inducir el parto, radican en que si la mujer está preparada para ello, podrá disfrutar su parto y de las primeras horas con su bebe de manera más plena y consciente, creando vínculos afectivos primarios y por supuesto que podrá recomendar el parto en base a su experiencia personal.

 

Contrariamente a lo que se piensa, parto natural no es volver al pasado, sino recuperar la capacidad y la confianza en la propia naturaleza y rendirse ante ella. Tampoco es renunciar a la tecnología, sino adjudicarle el lugar que le corresponde: las complicaciones, los casos de riesgo. Y es que las prácticas de rutina en el paritorio no son buenas ni malas, son oportunas o inoportunas. Y cuando se imponen de forma sistemática e indiscriminada a mujeres que no las necesitan son inoportunas. La evidencia científica demuestra que el parto natural no sólo es más digno para la mujer, es también el más seguro. Por ese motivo, la Organización Mundial de la Salud recomienda una calidad de atención basada en el protagonismo de la mujer y en su fisiología, y el mínimo grado de medicalización posible.

  Dra. Fátima Guzmán